Estábamos
sentadas en la cocina. Mi tía me hablaba de que era una niña muy inquieta.
Hablaba con todo el mundo, y una mujer que limpiaba en casa de mi abuela me
llamaba “la andaluza” porque seseaba. Y ahora me veo a mí misma, intentando
siempre conservar la calma, siendo todo lo fría que puedo. Miro a mi tía. Está
borracha y yo también. ¿Eso es todo? “Eres más mítico que Laura borracha”.
Ojalá
hubiera sido esa niña despreocupada para siempre. Sólo instintos. Sólo carne.
Pablo
me escribe, da igual su nombre. Tonteo por el alcohol, al día siguiente me
arrepiento por fingir cosas que no son ciertas. Me acuerdo de Luis y quiero
tener un impacto en su vida pero no sé cómo hacerlo.
Casi
es una lucha entre mi SúperYo y mi Ello. Quizás yo nací hecha animal. Debí ser
salvaje, pero no me atreví. Y ahora, ahora que ya no tengo nada que perder, el
Ello puede empezar a guiar mi conducta. Para siempre, o hasta que tenga alguna
clase de responsabilidad (¿pero eso no es ya una idea demasiado sensata para un
Ello?). Y Luis lo odia. Mi Ello lo aleja. Le asusta, porque es incontrolable.
Porque su madre jamás lo aprobaría.
Pero
es mentira. El mundo me gana la partida cada día, cuando ato los cordones de
mis zapatos, anudo mi pelo de león en una trenza y plancho las camisas. Sumisa
y domada para entrar en la rueda del hámster.
La
vida nos impone una contradicción con la que a medida que envejezco, soy menos
capaz de lidiar: lo que somos y lo que debemos ser. Y con deber, me refiero a
mis padres, a mi jefe, a mis amigos, a mi pareja.
Mis
padres son razonablemente liberales o progres o cómo quieras llamarlo. Pero no,
mi madre no puede leer cómo Luis mete su polla tan profundo en mi garganta que
me provoca una arcada. Y menos aún, que otros lo lean. Que otros lo saben.
Sumida en el qué dirán.
Todos
aceptamos que en el trabajo representamos el papel de la súper-cordura y
súper-responsabilidad. Nunca he permanecido suficiente en un trabajo como para
necesitar realmente una buena atmósfera laboral, pero no sé, la clase de bromas
que practico dejan bastante claro lo que soy (que se aleja significativamente
de aquello que finjo).
Está
bien, con algunas personas quizás pueda mostrar un poco más de mí misma, pero
en general, no. Ya lo dije. Sonríe, bebe otra cerve. Sé frívolo.
Y
ya con tu pareja es el imposible. Tienes que demostrar amor pero no ser celoso
o rallante, y tienes que ser normal pero interesante y especial y actriz porno
y virgen.