Laura
estaba cantando apasionadamente, algo entre Camela, Laura Paussini y Shakira.
Ni siquiera sabía por qué estaba tan animada, a pesar de todo lo que la pasaba,
toda la ironía y la mala suerte sistemática y cómo todo era tan absurdo.
Siguió
cantando después de secarse un poco y ponerse la toalla, y sólo cuando fue a
abrir la puerta recordó que se quedaba trabada. Así que siguiendo el consejo de
la casera, tiró sin miedo, mientras seguía cantando.
Y se
quedó con el pomo en la mano.
Podría
haberse desmayado, ante la perspectiva de unas 7 horas allí encerrada, hasta
que volviera su compañera de piso. Se destrozó los dedos intentando abrirla por
abajo. Encontró unas mini limas de uñas, y estuvo cargándose la pintura y los
bordes, allí donde creía que se quedaba trabada. Miró por la ventana, y sí,
podría salir, pero sólo tenía una toalla y ninguna posibilidad de volver al
interior. Lloró en el suelo.
Casi
podía imaginarse a sí misma contándoselo a sus amigos, con una sonrisa y una
mueca de incredulidad, incluso poniéndole un toque sexual por el hecho de estar
sólo con una toalla, pero en el fondo, sabría que el uso de su experiencia
personal en clave de humor sólo era otra forma de negación del hecho de que su
vida era en realidad una puta mierda.
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