domingo, 13 de octubre de 2013

Laura estaba cantando apasionadamente, algo entre Camela, Laura Paussini y Shakira. Ni siquiera sabía por qué estaba tan animada, a pesar de todo lo que la pasaba, toda la ironía y la mala suerte sistemática y cómo todo era tan absurdo.
Siguió cantando después de secarse un poco y ponerse la toalla, y sólo cuando fue a abrir la puerta recordó que se quedaba trabada. Así que siguiendo el consejo de la casera, tiró sin miedo, mientras seguía cantando.
Y se quedó con el pomo en la mano.
Podría haberse desmayado, ante la perspectiva de unas 7 horas allí encerrada, hasta que volviera su compañera de piso. Se destrozó los dedos intentando abrirla por abajo. Encontró unas mini limas de uñas, y estuvo cargándose la pintura y los bordes, allí donde creía que se quedaba trabada. Miró por la ventana, y sí, podría salir, pero sólo tenía una toalla y ninguna posibilidad de volver al interior. Lloró en el suelo.

Casi podía imaginarse a sí misma contándoselo a sus amigos, con una sonrisa y una mueca de incredulidad, incluso poniéndole un toque sexual por el hecho de estar sólo con una toalla, pero en el fondo, sabría que el uso de su experiencia personal en clave de humor sólo era otra forma de negación del hecho de que su vida era en realidad una puta mierda.

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