domingo, 9 de marzo de 2014
Echo sistemáticamente de menos ser una persona diferente. Ser, cualquier otra persona, es cualquier otro lugar. Desde la definición de echar de menos, eso no debería ser posible, puesto que yo nunca he sido otra persona. Sin embargo cada día, lavándome los dientes frente al espejo puedo ver a esa desconocida, que un día fui yo, y que ahora es un triste reflejo que no quiere mirarme de frente, que se muere de vergüenza. Toda la vergüenza de algo que no quiero ser, y por supuesto sin saber qué es lo que quiero. Sólo esta negativa a mí misma y a mi vida, como si tuviera una puta opción.
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